La encantadora villa de Leza se puede contemplar desde lo Alto de la Peña Artesilla (1.341 m). Mayoritariamente agrícola, esta localidad ha evolucionado en las últimas décadas desde una cultura pastoril y cerealista hasta la cultura enológica hoy imperante. Su patrimonio es muy amplio, ya que Leza fue un punto estratégico en las rutas principales, ya que en esta villa confluían carboneros, pastores y arrieros.

Domina la diversidad en Leza: biológica, cultural y agrícola. El Encinedo, singular en Europa, y la Sierra de Toloñó y Cantabria son muestras de ello.
En la actualidad, cuenta con una superficie de viñedos de casi 400 hectáreas que producen alrededor de tres millones de kilos de uva.

 

 

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